R/F RailorFlight
El proyecto

Por qué creamos
RailOrFlight.

Tren o avión, para un par de ciudades concreto

La mayoría de los textos «tren vs avión» citan la hora en el aire y se quedan ahí. Por eso un SAS de 55 minutos parece ganar a un tren de 4h45. No es así, en cuanto cuentas el tren al aeropuerto, los controles y la S-Bahn desde Hamburg Airport. Hacemos esa cuenta y elegimos: tren, avión, depende, o olvídate del tren.

No somos una web de reservas. Ninguna aerolínea ni operador nos paga. No hay enlaces de afiliación en el veredicto. Tiempos, CO₂ y notas de incidencias son la prueba; la elección es el asunto.

De centro a centro

Quien hace estos viajes de verdad — los hilos de Eurostar, Seat 61, los «no vueles París–Lyon» — suma siempre lo mismo que el horario esconde: Heathrow, el RER de CDG, 90 minutos de margen, esperar la maleta. Lo ponemos en el reloj, en los dos modos.

Cronometramos un día laborable normal con una maleta facturada, no un martes vacío en seguridad. Así que nuestros tiempos de tren a veces se ven peores que el cartel del operador, y los vuelos también. Esa es la comparación que merece la pena.

Un equipo pequeño, revisado cada trimestre

Las rutas se contrastan con horarios de operadores y estadísticas de incidencias, y se vuelven a mirar cuando cambian los horarios. Un asistente de escritura ayuda a redactar; cada cifra de la página se comprueba con las fuentes que nombramos. La fecha de revisión es cuándo miramos, no adorno.

Los datos de vuelo — compañías, frecuencia, tiempo en el aire, índices de retraso — salen de ProFlightSearch.com, un proyecto hermano. Esa es la base operativa. La elección es nuestra.

Si una ruta ha cambiado, o quieres un par que no cubrimos, escríbenos. Lo leemos.